Nervios... Miedos... Nervios... Miedos...
Hasta hace poco eran nervios por llegar a la fecha esperada. La fecha está llegando. Ahora los nervios son porque la fecha está más que cerca.
El reloj sigue avanzando. Ya cuenta 18 semanas desde que empecé el reposo, más de la mitad del tiempo que Sabrina está dentro mío. Y contará... cuántas más? Una? Dos? Quizás más? Cuántos días más pasarán hasta que esté acá afuera, junto a nosotros?
A esta altura se pierde la dimensión del tiempo que pasó y el que falta. Como en los relojes blandos de Dali, la percepción del tiempo y del espacio adoptan formas blandas que se ajustan a las circunstancias.
Los sentimientos se agolpan, se pelean, se contradicen, se unen, se transforman. Miedos, nervios, felicidad, orgullo, ansiedad. Ya llega. Falta poco. Falta tanto.
Hasta hace poco eran nervios por llegar a la fecha esperada. La fecha está llegando. Ahora los nervios son porque la fecha está más que cerca.
El reloj sigue avanzando. Ya cuenta 18 semanas desde que empecé el reposo, más de la mitad del tiempo que Sabrina está dentro mío. Y contará... cuántas más? Una? Dos? Quizás más? Cuántos días más pasarán hasta que esté acá afuera, junto a nosotros?
A esta altura se pierde la dimensión del tiempo que pasó y el que falta. Como en los relojes blandos de Dali, la percepción del tiempo y del espacio adoptan formas blandas que se ajustan a las circunstancias.
Los sentimientos se agolpan, se pelean, se contradicen, se unen, se transforman. Miedos, nervios, felicidad, orgullo, ansiedad. Ya llega. Falta poco. Falta tanto.

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