jueves, 22 de febrero de 2007

Confianza

15 de febrero. Visita a Miguel, mi obstetra. Maestro, capo, lo adoro. Llego al consultorio con miles de dudas, miedos: estará todo bien? Está muy baja mi panza? Por qué la siento moverse tan abajo? Estará bien la bebé con tantas contracciones?
30 semanas. 9 kilos más que el peso que tenía antes de mi embarazo. La panza está bien. Escuchamos el corazón de la bebé... qué mejor sonido en ese momento! Miguel nos escucha, es muy escueto a la hora de decir algo, a él sólo le alcanza con un "está todo muy bien, sigamos así". Y ahí vienen nuestras preguntas, y sus respuestas claras, convincentes. Me da una seguridad increíble. Confío en él plenamente. Con su seguridad, con sus respuestas me deja más que tranquila. Salgo del consultorio mucho más relajada, más tranquila, más segura de que todo va a salir bien.
Pienso en el embarazo y el parto de Romina. Y no me canso de agradecerle. Fuiste vos, me decía él, yo no hice nada.
Creo que es cierto en parte, yo hice el reposo, yo tuve los cuidados. Pero él fue quién me guió. Yo sólo creí en él y respeté sus palabras. Confianza. El se la ganó desde el primer día.

domingo, 11 de febrero de 2007

Dentro de la casa

Este blog intenta hablar de las cosas que pasan desde adentro. Y adentro están pasando muchas cosas. Pero no sólo dentro mío, también dentro de la casa. La casa poco a poco se está transformando en nuestra casa, en nuestro hogar. Poco a poco va tomando forma, va tomando cuerpo, va tomando color. Lo hizo hace tiempo ya la habitación de Romi, y en parte la nuestra. Esta vez fue el turno de la pieza de arriba, que en breve se convertirá en escritorio. Cajas repletas de libros esperando por salir, que ni advierten que ya están próximos a la fecha de su luz. Enceguecidos por días, meses, hasta años de oscuridad en esas cajas irán a llenar las bibliotecas, estantes o repisas que se construirán junto a las paredes recién pintadas.
Una vez más el verde tiñendo el espacio, verde amarillento o amarillo verdoso, con detalles en un verde más oscuro y el techo rematando el aire con sus ladrillos. La verdad, bonito está quedando. La mano de Luis hasta en el menor de los detalles, la mano del viejo dispuesta como siempre, y hasta la mano de Romi pasó por esas paredes. Estamos en la recta final: repaso al piso, armar las bibliotecas y a habitar!!!

Tanto y tan poco a la vez...

Y acá estoy, en la dulce espera... En la dulce y reposada espera. Ya pasaron más de dos meses desde que el crecimiento de la panza debe ser más tranquilo, más cuidado. Día a día sigue creciendo, afortunadamente muy bien, pero también día a día crece el tiempo que hay que acompañarlo desde la cama. Y no es fácil. No es fácil porque hay mucho para hacer y muy poco que se pueda hacer desde acá, en esta postura horizontal, tan cómoda que a veces se hace increíblemente incómoda. Falta tanto todavía!! Otros dos meses y un poquito más, parece tanto tiempo visto desde el reposo!!! Pero por otra parte, tantas cosas para hacer antes que la niña llegue, que dos meses parecen nada... A veces es desesperante, a veces es angustiante... abril... cuánto falta hasta abril? Por qué no llega ya?! Pero y si llega ya... cuántas cosas habrán quedado sin hacer y tendrán que seguir esperando? Y yo, mientras tanto, qué estoy haciendo?! Contando los días que faltan y las tareas que queremos cumplir en esos días, sin poder hacer mucho más que contarlas. Sé que lo que estoy haciendo desde la cama es más que importante, es necesario, no me cuestiono por eso, pero... cómo evitar esta desesperante sensación de querer hacer de todo y no poder hacer nada? Hay que respirar hondo, muy hondo, que el aire llene los pulmones, con todo puesto en que esto es lo mejor que puedo hacer para colaborar.